Mujer Informa 06/07/26 Cada vez más personas optan por mantener a sus gatos exclusivamente dentro de casa para protegerlos de…
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Las altas temperaturas pueden representar un riesgo importante para la salud, especialmente durante el verano o las olas de calor. Cuando el cuerpo pierde más líquidos y sales minerales de los que puede reponer, comienza a tener dificultades para regular su temperatura, aumentando el riesgo de sufrir agotamiento por calor.
Aunque cualquier persona puede verse afectada, los niños, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o realizan actividades físicas al aire libre son los grupos más vulnerables.
Saber cómo prevenir el agotamiento por el calor es fundamental para evitar complicaciones que, si no se atienden a tiempo, pueden evolucionar hacia un golpe de calor, una emergencia médica que pone en riesgo la vida.
Mantente bien hidratado durante todo el día
La hidratación es la principal herramienta para prevenir el agotamiento por el calor.
No esperes a sentir sed para beber agua, ya que esta sensación aparece cuando el organismo ya ha comenzado a perder líquidos. Procura tomar agua de manera constante durante el día, especialmente si permaneces al aire libre o realizas actividad física.
También puedes complementar tu hidratación con frutas ricas en agua, como sandía, melón, naranja o pepino. En cambio, es recomendable moderar el consumo de bebidas alcohólicas, refrescos y aquellas con exceso de cafeína, ya que pueden favorecer la deshidratación.
Evita exponerte al sol durante las horas de mayor intensidad
Entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde los rayos solares alcanzan su mayor intensidad.
Si es posible, programa las actividades al aire libre durante las primeras horas de la mañana o al finalizar la tarde. Si necesitas salir, busca permanecer en lugares con sombra y realiza descansos frecuentes para permitir que el cuerpo recupere su temperatura.
Reducir el tiempo de exposición al calor disminuye significativamente el riesgo de agotamiento.
Usa ropa adecuada y protege tu cuerpo
La ropa también influye en la forma en que el cuerpo regula su temperatura.
Lo más recomendable es utilizar prendas ligeras, de colores claros y fabricadas con telas transpirables como algodón o lino. Además, un sombrero de ala ancha, lentes de sol y protector solar ayudan a disminuir la exposición directa al sol.
Vestirse de manera adecuada facilita la evaporación del sudor y ayuda a mantener el cuerpo fresco por más tiempo.
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Aprende a reconocer los primeros síntomas del agotamiento por calor
El agotamiento por calor suele desarrollarse de forma gradual, por lo que identificar sus primeros síntomas permite actuar rápidamente.
Algunas señales de alerta incluyen:
Sudoración abundante.
Debilidad o cansancio extremo.
Mareo.
Dolor de cabeza.
Náuseas.
Calambres musculares.
Piel fría o húmeda.
Sensación de desmayo.
Si estos síntomas aparecen, es importante buscar un lugar fresco, beber agua lentamente, descansar y aflojar la ropa. Si la persona presenta confusión, pérdida del conocimiento o una temperatura corporal muy elevada, se debe solicitar atención médica inmediata, ya que podría tratarse de un golpe de calor.
Adapta tus actividades durante los días más calurosos
Durante las olas de calor es recomendable modificar la rutina para proteger la salud.
Si realizas ejercicio, procura hacerlo cuando la temperatura sea más baja y disminuye la intensidad si sientes fatiga. Mantén ventilados los espacios interiores y utiliza ventiladores o aire acondicionado cuando sea posible.
Asimismo, presta especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, ya que suelen deshidratarse con mayor rapidez y pueden requerir ayuda para mantenerse frescos e hidratados.
Cuidarte del calor también protege tu salud
Aprender cómo prevenir el agotamiento por el calor puede marcar la diferencia entre disfrutar del verano de forma segura o enfrentar una emergencia médica.
Mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol, utilizar ropa adecuada, reconocer los primeros síntomas y adaptar las actividades durante los días de altas temperaturas son medidas sencillas que ayudan a proteger el organismo.
Ante cualquier síntoma intenso o persistente, buscar atención médica de manera oportuna es la mejor decisión. La prevención siempre será la herramienta más eficaz para cuidar la salud durante la temporada de calor.
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