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Separación escolar: cómo manejar la ansiedad de los primeros días de clases
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Mujer Informa 28/08/26
Los primeros días de clases pueden ser emocionantes, pero también representar un momento de adaptación para muchas familias. Para algunas niñas y niños, separarse de mamá, papá o de la persona que habitualmente los cuida puede generar ansiedad, miedo, tristeza o inseguridad.
El llanto al llegar a la escuela, la resistencia a entrar al salón o las preocupaciones que aparecen desde la noche anterior pueden formar parte de este proceso de transición. Cada niña y niño vive la separación escolar de manera diferente, por lo que la paciencia y el acompañamiento emocional resultan fundamentales.
¿Qué es la ansiedad por separación escolar?
La ansiedad por separación puede aparecer cuando una niña o niño siente preocupación o temor al alejarse de sus principales figuras de cuidado. El inicio de clases, el cambio de escuela, un nuevo salón o la incorporación a un ambiente desconocido pueden hacer que estas emociones sean más intensas.
Algunas señales que pueden presentarse durante los primeros días son:
Llanto al momento de despedirse.
Resistencia a entrar a la escuela.
Preocupación por separarse de mamá, papá o su cuidador.
Miedo a quedarse en el salón.
Preguntas constantes sobre quién irá por ellos.
Molestias físicas relacionadas con la preocupación, como dolor de estómago o dolor de cabeza.
Cambios en el sueño o mayor necesidad de estar cerca de sus familiares.
Estas manifestaciones pueden variar según la edad, personalidad y experiencias previas de cada niña o niño.
Lo más importante es observar cómo evoluciona la situación. La adaptación puede tomar tiempo, especialmente cuando se trata de una experiencia escolar nueva. Acompañar con tranquilidad puede ayudarles a sentirse más seguros mientras conocen su nueva rutina.
Prepara la transición con anticipación
La incertidumbre puede aumentar la ansiedad. Por esta razón, explicar con anticipación algunos aspectos del regreso a clases puede ayudar a que la experiencia resulte más predecible.
Habla con tu hija o hijo sobre cómo será el día. Puedes contarle, de acuerdo con su edad, a qué hora se levantarán, quién lo llevará a la escuela, qué actividades realizará y quién irá por él al finalizar la jornada.
También puede ser útil:
Preparar juntos la mochila.
Elegir con anticipación la ropa o uniforme.
Visitar la escuela antes del primer día, cuando sea posible.
Mostrar fotografías del plantel o del salón.
Practicar el recorrido de casa a la escuela.
Hablar de algunas actividades que podría realizar durante el día.
Evita prometer situaciones que no puedes asegurar. En lugar de decir que todo será perfecto, puede ser más útil transmitir confianza y explicar que los primeros días pueden sentirse diferentes, pero que poco a poco conocerá a sus compañeros, maestros y nueva rutina.
Las rutinas previas al regreso a clases también pueden generar una sensación de seguridad. Dormir adecuadamente, preparar las cosas con tiempo y evitar las prisas durante la mañana puede ayudar a que el inicio del día sea más tranquilo.
Crea despedidas breves y tranquilas
El momento de la despedida puede ser uno de los más difíciles. Aunque es natural querer permanecer cerca para consolar a una niña o niño que llora, prolongar demasiado el momento puede hacer que la separación se vuelva aún más complicada.
Una alternativa es crear un pequeño ritual de despedida que sea sencillo y constante. Puede incluir un abrazo, un beso y una frase cariñosa que le recuerde que volverán a verse más tarde.
Por ejemplo:
“Te quiero mucho, vas a estar acompañado y regreso por ti después de clases”.
Mantener una actitud tranquila también es importante. Las niñas y los niños suelen observar las reacciones de las personas adultas. Si perciben mucha angustia, pueden interpretar que existe algún motivo para sentirse en peligro o preocupados.
Esto no significa ocultar las emociones, sino tratar de transmitir seguridad durante el momento de la despedida.
Una despedida breve, cariñosa y predecible puede ayudar a establecer una rutina. Con el tiempo, el niño puede comenzar a anticipar que, después de entrar a la escuela, continuará con sus actividades y más tarde volverá a reunirse con su familia.
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Valida sus emociones y escucha sus preocupaciones
Cuando una niña o niño expresa miedo o tristeza, puede resultar tentador responder rápidamente con frases como “no pasa nada” o “tienes que ser valiente”. Sin embargo, reconocer lo que siente puede ayudarle a comprender y expresar mejor sus emociones.
Puedes utilizar frases como:
“Entiendo que estés nervioso porque es algo nuevo”.
“Veo que te pone triste despedirte”.
“Puedes contarme qué es lo que más te preocupa”.
“Estoy aquí para escucharte”.
Validar una emoción no significa confirmar que existe un peligro. Significa reconocer que la experiencia que está viviendo es real para esa persona.
Después de escuchar, puedes ayudarle a pensar en estrategias sencillas. Por ejemplo, recordar qué actividad podría disfrutar en la escuela, hablar sobre algún compañero que conocerá o mencionar qué harán juntos después de clases.
También es importante evitar minimizar sus preocupaciones o avergonzarlo por llorar. Las emociones forman parte del proceso de adaptación y necesitan tiempo para ser comprendidas.
A veces, simplemente sentarse a escuchar sin intentar resolver inmediatamente todo el problema puede ser una de las formas más valiosas de acompañamiento.
Mantén una comunicación constante con la escuela
La colaboración entre la familia y la escuela puede ser de gran ayuda durante el proceso de adaptación. Informar a la maestra, maestro o personal responsable sobre las dificultades que está experimentando la niña o el niño permite que exista una mayor comprensión de la situación.
Puedes compartir información sencilla, como:
Si es su primera experiencia escolar.
Qué situaciones parecen aumentar su ansiedad.
Qué estrategias suelen ayudarle a tranquilizarse.
Si ha ocurrido algún cambio importante en su rutina.
Qué cosas disfruta o le generan confianza.
También puede ser útil preguntar cómo se comporta después de la despedida. En algunos casos, una niña o niño puede llorar durante unos minutos y después comenzar a participar en las actividades. Conocer esta información puede ayudar a las familias a comprender mejor cómo está evolucionando la adaptación.
Mantener una comunicación respetuosa y constante facilita que la familia y el personal escolar puedan identificar qué estrategias están funcionando y cuáles necesitan modificarse.
Cada proceso es diferente. Comparar la adaptación de un niño con la de sus hermanos, compañeros o amistades puede generar presión innecesaria. Lo importante es observar sus avances individuales.
¿Cuándo buscar apoyo profesional?
Durante los primeros días de escuela, cierta preocupación puede formar parte de la adaptación. Sin embargo, existen situaciones en las que conviene solicitar orientación adicional.
Puede ser recomendable consultar con un profesional de salud mental cuando la ansiedad:
Persiste durante un periodo prolongado sin mostrar mejoría.
Aumenta con el paso de los días.
Interfiere significativamente con la asistencia a la escuela.
Provoca un malestar intenso y frecuente.
Se acompaña de cambios importantes en el sueño, la alimentación o el comportamiento.
Afecta de manera considerable la convivencia familiar o las actividades cotidianas.
Un profesional puede ayudar a identificar las posibles causas de la ansiedad y orientar a la familia con estrategias adaptadas a las necesidades de cada niña o niño.
Buscar apoyo es una forma de acompañar y comprender mejor lo que está ocurriendo. La intervención temprana puede ser útil cuando las dificultades emocionales comienzan a afectar de manera importante la vida cotidiana.
Preguntas frecuentes sobre la ansiedad por separación escolar
¿Es normal que mi hijo llore durante los primeros días de clases?
El llanto puede aparecer durante el proceso de adaptación, especialmente cuando se trata de una escuela nueva o de las primeras experiencias de separación. Es importante observar cómo evoluciona la situación y comunicarse con el personal escolar.
¿Cuánto tiempo puede durar la adaptación a la escuela?
Cada niña y niño tiene un ritmo diferente. Algunas personas se adaptan rápidamente y otras necesitan más tiempo. Factores como la edad, experiencias previas, personalidad y cambios en la rutina pueden influir en el proceso.
¿Debo regresar por mi hijo si llora al despedirnos?
La respuesta puede depender de la situación y de las indicaciones de la escuela. Mantener un ritual de despedida breve y transmitir seguridad suele formar parte de las estrategias utilizadas durante la adaptación. Si el malestar es intenso o persistente, conviene hablar con el personal escolar y buscar orientación profesional cuando sea necesario.
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo después de salir de clases?
Puedes preguntarle cómo se sintió, escuchar sus experiencias y reconocer sus esfuerzos. Mantener una rutina tranquila después de la escuela y compartir tiempo de calidad también puede ayudarle a procesar la experiencia y sentirse acompañado.