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¿Qué es la inflamación silenciosa y cómo combatirla? El enemigo invisible que puede afectar tu salud
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Mujer Informa 04/08/26
La inflamación silenciosa es un proceso que ocurre dentro del organismo sin causar síntomas evidentes, pero que puede favorecer el desarrollo de enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad e incluso algunos tipos de cáncer. A diferencia de la inflamación aguda, que aparece tras una lesión o infección, esta permanece activa durante largos periodos y daña lentamente los tejidos.
Aunque suele pasar desapercibida, adoptar hábitos saludables puede marcar una gran diferencia para prevenir sus efectos y mejorar la calidad de vida.
¿Qué es la inflamación silenciosa?
La inflamación es una respuesta natural del sistema inmunológico para proteger al cuerpo de infecciones o lesiones. Sin embargo, cuando esta respuesta permanece activa de manera constante, aunque no exista una amenaza real, se convierte en una inflamación crónica de bajo grado, conocida como inflamación silenciosa.
Este proceso puede durar meses o incluso años sin presentar síntomas claros, afectando poco a poco órganos como el corazón, el hígado, el cerebro y los vasos sanguíneos.
Los especialistas consideran que controlar este tipo de inflamación es una de las claves para prevenir múltiples enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
¿Qué factores la provocan?
Diversos hábitos cotidianos pueden favorecer la aparición de la inflamación silenciosa.
Entre los principales se encuentran:
Dietas ricas en azúcares y alimentos ultraprocesados.
Sedentarismo.
Estrés constante.
Dormir menos de siete horas por noche.
Sobrepeso u obesidad.
Tabaquismo.
Consumo excesivo de alcohol.
Mientras más factores se acumulen, mayor será el riesgo de mantener al organismo en un estado inflamatorio permanente.
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Señales que podrían indicar inflamación silenciosa
Aunque muchas personas no presentan síntomas evidentes, algunas pueden experimentar molestias que merecen atención médica.
Entre ellas destacan:
Fatiga constante.
Dolores musculares o articulares.
Problemas digestivos frecuentes.
Dificultad para concentrarse.
Dolores de cabeza recurrentes.
Acumulación de grasa abdominal.
Sensación de cansancio incluso después de dormir.
Estos síntomas también pueden estar relacionados con otras enfermedades, por lo que siempre es importante acudir a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico adecuado.
Alimentos que ayudan a combatirla
Una alimentación equilibrada es una de las estrategias más eficaces para disminuir la inflamación del organismo.
Los alimentos con mayor efecto antiinflamatorio incluyen:
Pescados ricos en omega-3 como salmón y sardina.
Frutas como fresas, arándanos y naranjas.
Verduras de hoja verde.
Brócoli.
Aguacate.
Aceite de oliva extra virgen.
Nueces y almendras.
Cúrcuma.
Jengibre.
Té verde.
Al mismo tiempo, es recomendable disminuir el consumo de refrescos, embutidos, frituras, productos ultraprocesados y exceso de azúcar.
Hábitos que protegen tu organismo
Además de una buena alimentación, otros hábitos pueden ayudar a reducir la inflamación silenciosa y mejorar la salud en general.
Los expertos recomiendan:
Realizar al menos 150 minutos de actividad física por semana.
Dormir entre siete y nueve horas cada noche.
Mantener un peso saludable.
Practicar técnicas para controlar el estrés, como meditación o yoga.
Beber suficiente agua durante el día.
Evitar fumar.
Moderar el consumo de bebidas alcohólicas.
Adoptar estos cambios de manera constante puede disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y favorecer un envejecimiento más saludable.
Descubre cómo identificarla y qué hábitos ayudan a combatirla. Si quieres ver este y más artículos, sigue en mujerinforma.com