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Ansiedad por el regreso a clases: cómo identificarla y acompañar a niñas, niños y adolescentes
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Mujer Informa 25/08/26
El regreso a clases representa un cambio importante en la rutina de niñas, niños y adolescentes. Después de las vacaciones, volver a levantarse temprano, cumplir horarios, realizar tareas y adaptarse nuevamente al entorno escolar puede generar emociones como entusiasmo, incertidumbre, nerviosismo y, en algunos casos, ansiedad.
Para algunas familias, estos días transcurren sin mayores dificultades. Sin embargo, para otras, las semanas previas al inicio del ciclo escolar pueden venir acompañadas de preocupación excesiva, problemas para dormir, dolor de estómago, irritabilidad o resistencia para asistir a la escuela.
Sentir nervios ante un cambio puede ser una reacción esperada. Lo importante es aprender a identificar cuándo estas emociones comienzan a afectar el bienestar y cómo las familias pueden acompañar a sus hijas e hijos durante esta transición.
¿Por qué puede aparecer ansiedad antes del regreso a clases?
El inicio de un nuevo ciclo escolar implica enfrentarse a cambios y situaciones que pueden generar incertidumbre.
Algunas niñas y niños pueden preocuparse por conocer a un nuevo profesor, adaptarse a otro salón, hacer amistades o enfrentarse a materias que consideran difíciles. En el caso de las y los adolescentes, también pueden aparecer preocupaciones relacionadas con el rendimiento académico, la aceptación social o las expectativas sobre su futuro.
Después de un periodo de vacaciones, regresar a horarios establecidos también puede resultar complicado. El cambio en la rutina de sueño, las actividades y el tiempo de convivencia familiar puede hacer que la transición se sienta más difícil.
Además, existen situaciones que pueden aumentar la preocupación, como haber cambiado de escuela, comenzar un nuevo nivel educativo, haber tenido experiencias negativas anteriormente o enfrentar conflictos con compañeros.
Cada niña, niño y adolescente vive estos cambios de manera diferente. Por eso, es importante evitar comparaciones y reconocer que lo que para una persona puede parecer sencillo, para otra puede representar una fuente importante de estrés.
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Señales de ansiedad que conviene identificar
La ansiedad por el regreso a clases puede manifestarse de distintas formas. Algunas veces las niñas y los niños expresan directamente que sienten miedo o preocupación, pero en otras ocasiones las emociones aparecen a través de cambios en su comportamiento o molestias físicas.
Algunas señales que pueden llamar la atención son:
Preocupación constante por el regreso a clases.
Dificultad para dormir o cambios importantes en los horarios de sueño.
Irritabilidad o cambios de humor.
Llanto frecuente.
Dolor de estómago o dolor de cabeza sin una causa física evidente.
Cambios en el apetito.
Mayor necesidad de permanecer cerca de la familia.
Dificultad para concentrarse.
Resistencia intensa a asistir a la escuela.
Comentarios frecuentes sobre situaciones negativas que podrían ocurrir.
Estas señales deben observarse dentro de su contexto. Tener algunos nervios antes del primer día de clases puede ser normal, pero cuando las molestias son intensas, persistentes o interfieren con la vida diaria, conviene prestarles mayor atención.
Cómo preparar el regreso a clases sin aumentar la presión
La anticipación puede ayudar a que el regreso a clases resulte menos abrupto. Una buena estrategia es recuperar gradualmente algunos hábitos días antes del inicio del ciclo escolar.
Por ejemplo, puede ser útil ajustar poco a poco el horario para dormir y despertar, organizar los útiles y preparar el uniforme con tiempo.
También es recomendable hablar sobre el regreso a clases desde un enfoque tranquilo. Preguntar cómo se sienten, qué les emociona y qué les preocupa puede abrir un espacio para expresar sus emociones.
En lugar de centrar todas las conversaciones en las calificaciones o el rendimiento, puede ser útil transmitir mensajes relacionados con el aprendizaje, el esfuerzo y la adaptación.
Algunas acciones sencillas que pueden ayudar son:
Recuperar gradualmente los horarios.
Preparar mochila, útiles y uniforme con anticipación.
Visitar o conocer la escuela antes del primer día, cuando sea posible.
Hablar sobre cómo será la nueva rutina.
Resolver dudas sobre horarios y actividades.
Evitar transmitir estrés excesivo frente a las hijas e hijos.
El objetivo es que el regreso a clases se perciba como una transición que puede organizarse paso a paso.
Qué pueden hacer las familias para acompañar a sus hijas e hijos
Uno de los apoyos más importantes es escuchar sin minimizar lo que sienten.
Frases como “no pasa nada” o “no tienes por qué preocuparte” pueden decirse con buena intención, pero algunas veces hacen que niñas, niños y adolescentes sientan que sus emociones no son comprendidas.
En su lugar, puede ser más útil reconocer lo que sienten y acompañarlos a encontrar formas de afrontar aquello que les preocupa.
Por ejemplo, se puede decir: “Entiendo que te preocupe comenzar en una escuela nueva. Podemos pensar juntas en qué podemos hacer para que te sientas más preparada”.
Mantener una comunicación abierta permite conocer mejor qué está generando la ansiedad. A veces la preocupación está relacionada con las tareas o los exámenes, pero también puede estar vinculada con situaciones de convivencia, acoso escolar o experiencias anteriores.
También es importante ayudarles a desarrollar recursos propios, como organizar sus actividades, preparar lo necesario desde una noche antes y aprender técnicas sencillas de respiración y relajación.
El acompañamiento familiar no consiste en eliminar todos los retos, sino en ofrecer seguridad mientras aprenden a enfrentarlos.
¿Cuándo es importante buscar apoyo profesional?
Los nervios ocasionales ante el regreso a clases pueden disminuir conforme la persona recupera su rutina y se adapta nuevamente al entorno escolar.
Sin embargo, es importante buscar orientación cuando la ansiedad comienza a afectar de manera significativa la vida cotidiana.
Algunas situaciones que merecen atención incluyen:
Negativa persistente o intensa para asistir a clases.
Problemas frecuentes de sueño.
Síntomas físicos recurrentes relacionados con la preocupación.
Cambios importantes en la alimentación.
Aislamiento social.
Crisis de ansiedad o miedo intenso.
Disminución significativa del bienestar o del funcionamiento cotidiano.
Hablar con profesionales de la salud mental puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y encontrar estrategias adecuadas para cada caso.
También puede ser importante mantener comunicación con la escuela para conocer cómo se desarrolla la adaptación dentro del salón y detectar posibles dificultades.
El regreso a clases puede despertar muchas emociones y cada estudiante necesita un tiempo diferente para adaptarse. Escuchar, acompañar y mantener rutinas claras puede hacer que esta transición sea más llevadera.
La ansiedad no siempre se expresa con palabras. A veces aparece en forma de dolor de estómago, enojo, insomnio o resistencia. Por eso, prestar atención a los cambios y abrir espacios de conversación puede ayudar a que niñas, niños y adolescentes se sientan acompañados mientras enfrentan una nueva etapa escolar.
Preguntas frecuentes sobre la ansiedad por el regreso a clases
¿Es normal que mi hija o hijo sienta nervios antes de regresar a clases?
Sí. Los cambios de rutina y las nuevas experiencias pueden generar nervios o preocupación. Lo importante es observar si estas emociones disminuyen conforme avanza la adaptación o si comienzan a interferir de manera importante con su bienestar.
¿Qué puedo hacer si mi hija o hijo dice que no quiere regresar a la escuela?
Escucha con calma e intenta conocer qué está provocando esa resistencia. Puede estar relacionada con miedo, dificultades académicas, problemas con compañeros o preocupación por los cambios. Evita presionar sin conocer primero la causa.
¿Los dolores de estómago pueden estar relacionados con la ansiedad?
La ansiedad puede manifestarse mediante síntomas físicos, entre ellos molestias estomacales o dolores de cabeza. Sin embargo, es importante consultar con un profesional de la salud para descartar otras causas cuando los síntomas son frecuentes o intensos.
¿Cuándo debo buscar ayuda profesional?
Es recomendable buscar orientación cuando la ansiedad es intensa o persistente, afecta el sueño, la alimentación, la convivencia o la asistencia a clases, o cuando las molestias interfieren de forma importante con la vida cotidiana.
El regreso a clases puede despertar nervios y ansiedad en niñas, niños y adolescentes. Conoce las señales y descubre cómo acompañarlos durante esta nueva etapa
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