Halloween: la noche en que el velo entre dos mundos se vuelve más delgado

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Por CY Astróloga 31/10/26

Hay noches que parecen invitarnos a escuchar de otra manera. El 31 de octubre, entre luces de calabaza, disfraces y recuerdos, Halloween nos acerca a una antigua imagen espiritual: un portal entre lo visible y lo invisible. Más allá del miedo, esta celebración puede convertirse en una oportunidad para honrar nuestras raíces, mirar hacia dentro y despedir aquello que ya cumplió su ciclo.

Una celebración que habla de finales y comienzos

Entre las raíces de Halloween se encuentra Samhain, una festividad gaélica vinculada al cierre de las cosechas y al comienzo de la parte oscura del año en el hemisferio norte. Era una transición importante: la naturaleza cambiaba de ritmo y las comunidades se preparaban para el invierno. Con el paso de los siglos, estas costumbres se entrelazaron con celebraciones cristianas; el nombre Halloween procede de All Hallows’ Eve, la víspera de Todos los Santos.

En los relatos asociados con Samhain, las fronteras entre el mundo cotidiano y el Otro Mundo se volvían permeables. De ahí nace una de las imágenes más evocadoras de esta fecha: la noche en que el velo entre los mundos se adelgaza.

Desde una mirada esotérica, ese velo representa la separación entre lo que conocemos y aquello que intuimos: la vida y la muerte, la memoria y el presente, nuestros hábitos y las posibilidades que todavía no hemos explorado.

El portal de Halloween: un umbral entre dimensiones

Imagina un sendero cubierto de hojas. Al fondo, entre dos árboles, aparece un arco de luz violeta y dorada. Al otro lado no hay amenazas ni figuras aterradoras: se distingue un paisaje silencioso, iluminado por estrellas, donde el tiempo parece detenerse.

Ese es el portal que algunas interpretaciones espirituales contemporáneas evocan durante Halloween: un umbral hacia otras dimensiones de la existencia.

Se trata de una creencia y una imagen simbólica, no de un fenómeno físico demostrado. No existe evidencia científica de que el 31 de octubre se abra una puerta literal a otras dimensiones. Sin embargo, su simbolismo puede acompañarnos en una reflexión profunda: ¿qué estamos preparados para dejar atrás y qué deseamos recibir?

Tal vez el umbral sea una conversación pendiente. Una despedida que necesita palabras. O el permiso de comenzar de nuevo sin sentir que estamos traicionando nuestra historia.

¿Qué significa su energía?

Cuando hablamos de la “energía de Halloween” desde el lenguaje esotérico, nos referimos a cualidades simbólicas que atribuimos a la fecha, no a una fuerza medible.

La primera es la transformación. Los ciclos de la naturaleza nos recuerdan que descansar, cambiar y soltar también forman parte de la vida.

La segunda es la memoria. Recordar a quienes amamos puede acercarnos a sus enseñanzas: una receta, una frase, una manera de cuidar a otros. No necesitamos interpretar cada coincidencia como un mensaje sobrenatural para reconocer la fuerza de esos vínculos.

La tercera es el encuentro con nuestra sombra. Así llamamos, en un sentido introspectivo, a las emociones o aspectos propios que preferimos esconder. Halloween ofrece una metáfora amable para mirarlos: debajo del disfraz de fortaleza quizá haya cansancio; detrás del control, miedo a perder.

Reconocerlo no nos vuelve débiles. Nos permite tratarnos con mayor honestidad.

Un pequeño ritual para cruzar hacia una nueva etapa

Puedes dedicar unos minutos a crear un espacio tranquilo. Coloca una luz cálida —una vela LED funciona muy bien— y, si lo deseas, una fotografía o un objeto que te conecte con un recuerdo querido.

Escribe dos frases:

“Agradezco lo que este ciclo me enseñó…”

“Hoy estoy preparada para soltar…”

Completa cada una sin apresurarte. Después, cierra los ojos e imagina aquel portal luminoso. No necesitas buscar presencias ni provocar experiencias extraordinarias: visualiza que cruzas hacia una etapa en la que puedes vivir con más calma y claridad.

Para terminar, escribe una acción pequeña que sí puedas realizar: descansar, poner un límite, llamar a alguien o retomar un proyecto. La intención encuentra sentido cuando se acompaña de una decisión cotidiana.

Una noche para recordar la luz

Halloween puede ser divertido, misterioso y también profundamente humano. Podemos disfrutar sus disfraces y, al mismo tiempo, encontrar en su historia una invitación a reconciliarnos con los cambios.

Quizá el portal más significativo de esta noche no esté oculto en algún lugar del universo, sino en ese instante en que nos atrevemos a mirar nuestra vida con otros ojos.

¿Qué dejarías al otro lado del umbral para comenzar una nueva etapa con el corazón más ligero?

CY Astróloga

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Jazmin M.I
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