Glifosato bajo la lupa: impacto en la salud, el microbioma intestinal y cómo reducir nuestra exposición

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Mujer Informa 02/11/26

El glifosato es uno de los herbicidas más utilizados en la agricultura para controlar malezas y proteger diferentes cultivos. Su presencia en el entorno agrícola y la posibilidad de encontrar residuos en algunos alimentos han despertado preocupación por sus posibles efectos en la salud humana.

En los últimos años, las investigaciones también han comenzado a estudiar su relación con el microbioma intestinal, el conjunto de microorganismos que participan en la digestión, el metabolismo y el funcionamiento del sistema inmunológico.

Aunque todavía existen interrogantes sobre sus efectos en las personas, los estudios experimentales han identificado cambios en determinadas bacterias intestinales. ¿Qué significa esto para nuestra salud y cómo podemos disminuir la exposición?

¿Qué es el glifosato y cómo llega a nuestro organismo?

El glifosato es un herbicida de amplio espectro que bloquea una enzima llamada EPSPS, necesaria para una ruta metabólica que permite a las plantas producir determinados aminoácidos.

Aunque las células humanas carecen de este mecanismo, algunas bacterias intestinales sí lo utilizan. Por ello, los investigadores estudian si el herbicida puede modificar el equilibrio de los microorganismos digestivos.

Las principales vías de exposición son:

  • Alimentación: consumo de productos agrícolas que contienen residuos.
  • Agua: posible contaminación de fuentes cercanas a zonas agrícolas.
  • Inhalación: contacto con gotas o partículas durante las aplicaciones.
  • Piel: manipulación directa de productos herbicidas.

La exposición depende de la frecuencia, la cantidad y las condiciones de contacto. Los trabajadores agrícolas que manipulan estos productos pueden tener una exposición diferente a la de quienes consumen alimentos con posibles residuos.

¿Qué efectos puede tener el glifosato en la salud?

Uno de los temas que más debate científico ha generado es la posible relación entre el glifosato y el cáncer.

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, clasificó esta sustancia como «probablemente carcinógena para los seres humanos» (Grupo 2A). La evaluación consideró evidencia limitada en personas y suficiente en animales de experimentación.

Uno de los padecimientos investigados es el linfoma no Hodgkin, un grupo de cánceres que afecta al sistema linfático.

Sin embargo, esta clasificación identifica un peligro potencial y no significa que todas las personas expuestas desarrollarán cáncer.

Por otro lado, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó en 2023 que su evaluación no identificó áreas críticas de preocupación que impidieran renovar la autorización del herbicida, aunque señaló algunos aspectos que requerían información adicional.

Otros efectos estudiados incluyen:

  • Estrés oxidativo: posibles alteraciones en el equilibrio celular.
  • Alteraciones hormonales: observadas principalmente en estudios experimentales.
  • Efectos reproductivos: posibles cambios en determinados parámetros estudiados en animales.
  • Irritación respiratoria y cutánea: por contacto directo con formulaciones herbicidas.

La exposición a grandes cantidades también puede provocar náuseas y vómitos. Es importante diferenciar los efectos de una intoxicación de los posibles riesgos asociados con el contacto prolongado.

Glifosato y microbioma intestinal: ¿qué sucede con las bacterias beneficiosas?

Uno de los campos más interesantes de investigación es la relación entre el glifosato y la microbiota intestinal.

Nuestro intestino alberga billones de microorganismos que participan en la digestión, la producción de sustancias beneficiosas y la regulación del sistema inmunológico.

Una revisión sistemática publicada en 2024 en la revista Food & Function analizó investigaciones sobre la exposición al glifosato y sus posibles efectos en las comunidades bacterianas intestinales.

Entre los cambios observados principalmente en animales de experimentación destacan:

1. Disbiosis intestinal: modificaciones en la composición y diversidad de las bacterias.

2. Alteración de bacterias beneficiosas: cambios en determinados microorganismos, incluidos algunos lactobacilos.

3. Permeabilidad intestinal: modificaciones en estructuras que protegen la barrera digestiva.

4. Cambios metabólicos: posibles alteraciones en la producción de sustancias generadas por las bacterias.

Una revisión publicada en octubre de 2026 en Journal of Applied Toxicology también encontró evidencia experimental de cambios en la microbiota de mamíferos. Sin embargo, todavía existen importantes limitaciones en los estudios realizados en seres humanos.

Por lo tanto, aunque estos hallazgos justifican continuar investigando, todavía no se ha demostrado que la exposición habitual al glifosato provoque disbiosis intestinal en las personas.

¿Cómo reducir la exposición al glifosato en la vida cotidiana?

Aunque eliminar completamente el contacto con residuos de pesticidas puede resultar complicado, existen medidas sencillas que ayudan a disminuir la exposición innecesaria.

1. Lava frutas y verduras correctamente. Utiliza agua potable corriente y frota suavemente los alimentos. El lavado ayuda a retirar suciedad y algunos residuos superficiales, aunque no elimina todos los pesticidas.

2. Considera los alimentos orgánicos. Los productos con certificación orgánica restringen el uso de determinados herbicidas sintéticos, incluido el glifosato, aunque no garantizan ausencia absoluta de residuos.

3. Varía tu alimentación. Alterna frutas, verduras, legumbres y cereales de diferentes procedencias.

4. Infórmate sobre la procedencia de los alimentos. Prefiere proveedores que mantengan buenas prácticas agrícolas y controles de calidad.

5. Cuida el agua de consumo. Si existe sospecha de contaminación agrícola, solicita un análisis de laboratorio antes de elegir un sistema de filtración.

6. Evita manipular herbicidas sin protección. Sigue las instrucciones de seguridad de los productos, utiliza el equipo indicado y evita la exposición directa durante su aplicación.

Una recomendación importante: no utilices jabón, detergentes ni productos de limpieza domésticos para lavar frutas y verduras.

¿Cómo fortalecer el microbioma intestinal?

Aunque ninguna alimentación ha demostrado eliminar el glifosato del organismo, mantener una microbiota saludable es importante para el bienestar digestivo.

Algunos hábitos que favorecen el equilibrio intestinal son:

  • Consumir fibra: avena, frijoles, lentejas, frutas y verduras.
  • Incluir alimentos fermentados: yogur con cultivos vivos y kéfir.
  • Variar los vegetales: incorporar diferentes semillas, legumbres y cereales integrales.
  • Mantener una hidratación adecuada: beber suficiente agua.
  • Moderar los ultraprocesados: reducir el consumo frecuente de productos con exceso de azúcares añadidos, grasas y sal.

También es importante evitar los suplementos que prometen desintoxicar el organismo o eliminar pesticidas, ya que no existe evidencia suficiente de que puedan neutralizar el glifosato.

En caso de ingestión accidental o contacto importante con un herbicida, es necesario buscar atención médica y proporcionar el nombre del producto.

La investigación continúa avanzando y todavía existen preguntas sobre los efectos de este compuesto en condiciones habituales de exposición. Mientras tanto, informarnos, prevenir contactos innecesarios y mantener una alimentación equilibrada son decisiones que favorecen nuestro bienestar.

Preguntas frecuentes sobre el glifosato

1. ¿El glifosato puede causar cáncer?

La IARC lo clasificó como probablemente carcinógeno para los seres humanos en 2015. Sin embargo, existen diferencias entre las evaluaciones científicas y regulatorias sobre el riesgo asociado a diferentes niveles de exposición.

2. ¿El glifosato puede alterar las bacterias intestinales?

Los estudios en animales han identificado cambios en determinadas comunidades bacterianas, pero todavía falta evidencia suficiente para confirmar los mismos efectos en seres humanos.

3. ¿Los alimentos orgánicos están libres de glifosato?

La producción orgánica restringe su utilización, pero no garantiza una ausencia absoluta de residuos por posibles contaminaciones ambientales.

4. ¿Lavar frutas y verduras elimina el glifosato?

El lavado con agua potable ayuda a retirar suciedad y algunos residuos superficiales, pero no garantiza eliminar completamente este herbicida.

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Jazmin M.I
Jazmin M.I
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