La vitamina clave para mejorar la circulación sanguínea y proteger tus arterias
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Mujer Informa 11/01/26
Cuando hablamos de circulación sanguínea, muchas veces pensamos solo en ejercicio o medicamentos, pero la realidad es que ciertos nutrientes juegan un papel fundamental en la salud vascular. Entre ellos, dos destacan por su respaldo científico: la vitamina C y la vitamina E, conocidas por su potente acción antioxidante y su impacto directo en el flujo de la sangre.
Lejos de ser “vitaminas mágicas”, su verdadero valor está en cómo ayudan a proteger las arterias, mejorar el transporte de oxígeno y reducir el daño oxidativo que, con el tiempo, afecta al corazón y a los vasos sanguíneos.
¿Por qué las vitaminas antioxidantes son clave para la circulación?
El sistema circulatorio depende de vasos sanguíneos flexibles, fuertes y libres de obstrucciones. El problema es que el estrés, la mala alimentación, el tabaquismo y el envejecimiento favorecen el estrés oxidativo, un proceso que daña las paredes arteriales.
Aquí entran en juego las vitaminas antioxidantes, que ayudan a:
Proteger las células del endotelio (la capa interna de los vasos)
Reducir la inflamación vascular
Prevenir la formación de placas en las arterias
Favorecer un flujo sanguíneo más eficiente
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Vitamina C: el soporte estructural de tus vasos sanguíneos
La vitamina C es esencial para la producción de colágeno, una proteína que mantiene firmes y elásticas las paredes de las arterias y venas. Sin suficiente colágeno, los vasos pierden resistencia y funcionalidad.
Sus principales beneficios para la circulación incluyen:
Fortalecer la estructura arterial
Mejorar la función del endotelio
Facilitar el transporte adecuado de oxígeno
Reducir el daño causado por radicales libres
Además, estudios han observado que una ingesta adecuada de vitamina C se asocia con mejor presión arterial y menor rigidez vascular.
Alimentos ricos en vitamina C:
Cítricos (naranja, limón, toronja)
Guayaba
Kiwi
Fresas
Pimiento rojo
Brócoli
Vitamina E: protección antioxidante y apoyo al flujo sanguíneo
La vitamina E destaca por su capacidad para proteger las células del daño oxidativo y por su papel en la prevención de la oxidación del colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”.
Cuando el LDL se oxida, aumenta el riesgo de que se formen placas en las arterias, lo que dificulta la circulación. La vitamina E ayuda a reducir este proceso y favorece una mejor salud vascular.
Entre sus beneficios se encuentran:
Protección de las arterias frente al daño oxidativo
Apoyo a la dilatación de los vasos sanguíneos
Reducción del riesgo de obstrucciones
Mejora del flujo sanguíneo, especialmente en personas con colesterol elevado
Alimentos que aportan vitamina E de forma natural
La vitamina E se encuentra principalmente en alimentos ricos en grasas saludables:
Nueces y semillas: almendras, avellanas, nuez, semillas de girasol y calabaza
Aceites vegetales: aceite de girasol, de germen de trigo y de almendra
Verduras de hoja verde: espinaca, acelga, kale y brócoli
Aguacate
Frutos secos deshidratados: dátiles, pasas y damascos
Pescados grasos: salmón y trucha (en menor proporción)
Consumirla a través de los alimentos es la forma más segura y efectiva de aprovecharla.
¿Cuál es mejor para la circulación: vitamina C o vitamina E?
La evidencia científica es clara en un punto: no compiten entre sí, se complementan. La vitamina C ayuda a regenerar la vitamina E en el organismo, potenciando su efecto antioxidante.
Por eso, los especialistas coinciden en que lo ideal es obtener ambas mediante una alimentación equilibrada, en lugar de apostar por una sola vitamina aislada.
Cuidado con los excesos: cuándo consultar al especialista
Aunque estas vitaminas son esenciales, el consumo excesivo —especialmente en forma de suplementos— puede ser riesgoso. En el caso de la vitamina E, dosis altas pueden aumentar el riesgo de sangrado, sobre todo en personas que toman anticoagulantes.
Por eso, es importante considerar que:
Los suplementos deben tomarse solo bajo supervisión médica
Una dieta variada suele cubrir las necesidades diarias
Cada organismo tiene requerimientos distintos
La base de una buena circulación empieza en el plato
Más allá de una vitamina específica, la salud vascular se construye con hábitos diarios: alimentación rica en frutas, verduras, grasas saludables, actividad física regular y manejo del estrés.
Incorporar alimentos con vitamina C y vitamina E es una estrategia sencilla y respaldada por la ciencia para cuidar tus arterias, mejorar la circulación y proteger tu corazón a largo plazo.
La salud de tu circulación empieza en lo que comes. Si quieres ver este o más artículos sobre bienestar, nutrición y salud, sigue leyendo en mujerinforma.com