Ser mamá y sentirte bien contigo: pequeños cambios que sí ayudan

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Mujer Informa 26/01/26

Convertirse en mamá transforma la vida por completo. Cambian las prioridades, los horarios, el cuerpo y también la forma en la que te miras a ti misma. Muchas mujeres coinciden en algo: con el paso del tiempo, empiezan a sentirse cansadas, descuidadas o desconectadas de quienes eran antes. Y aunque pocas lo dicen en voz alta, es más común de lo que parece.

Sentirte bien contigo no es vanidad, es salud emocional, mental y física. Y la buena noticia es que para lograrlo no necesitas hacer cambios radicales ni tener horas libres todos los días. A veces, los ajustes más pequeños son los que más impacto generan.

El autocuidado también es una necesidad, no un lujo

Durante mucho tiempo se ha repetido la idea de que una “buena mamá” se entrega por completo, incluso a costa de sí misma. Sin embargo, la evidencia en salud mental, bienestar emocional y psicología materna demuestra lo contrario: cuando una mamá se siente bien consigo misma, tiene más energía, paciencia y claridad emocional.

El autocuidado no significa ir al spa o tener una rutina perfecta. Significa escucharte, atender tus necesidades básicas y dejar de colocarte siempre al final de la lista.

Pequeños cambios que sí ayudan a sentirte mejor contigo

No se trata de hacerlo todo, sino de empezar por algo. Estos cambios son realistas, sostenibles y pensados para la vida diaria.

Dormir mejor cuando sea posible
El descanso impacta directamente en el estado de ánimo, la concentración y la percepción corporal. Aunque no siempre es fácil dormir ocho horas seguidas, priorizar el descanso —acostarte un poco antes, reducir pantallas o aprovechar siestas cortas— puede marcar una diferencia real en cómo te sientes contigo.

Alimentarte para tener energía, no para castigarte
Comer bien no es seguir dietas estrictas. Es darle a tu cuerpo lo que necesita para funcionar. Una alimentación equilibrada ayuda a reducir la fatiga, mejora el estado de ánimo y disminuye los antojos causados por el cansancio extremo. Sentirte nutrida también influye en cómo percibes tu imagen y tu bienestar.

Mover el cuerpo sin presión
No necesitas rutinas intensas. Caminar, estirarte, bailar o hacer ejercicios suaves mejora la circulación, libera tensión emocional y activa hormonas relacionadas con el bienestar. El movimiento consciente ayuda a reconectar con tu cuerpo desde un lugar más amable.

Cuidarte emocionalmente también cuenta

Sentirte bien contigo va mucho más allá de lo físico. La salud emocional es clave para recuperar la conexión personal.

Hablarte con más compasión
Muchas mamás viven con una voz interna crítica: “no hago suficiente”, “me veo mal”, “ya no soy la de antes”. Cambiar ese diálogo interno por uno más comprensivo reduce el desgaste emocional y fortalece la autoestima.

Darte permiso de sentir
Cansancio, frustración, tristeza o enojo no te hacen una mala mamá. Son emociones humanas. Reconocerlas, en lugar de reprimirlas, ayuda a liberar carga mental y a evitar el agotamiento emocional.

Pedir apoyo sin culpa
Cuidar no debería ser una tarea solitaria. Pedir ayuda, delegar o apoyarte en tu red cercana también es una forma de autocuidado y prevención del desgaste emocional.

Verte bien también influye en cómo te sientes

Aunque suele minimizarse, el cuidado personal tiene un impacto directo en la autoestima. Cambiarte de ropa aunque te quedes en casa, arreglarte el cabello, usar una crema que te guste o dedicarte cinco minutos frente al espejo puede ayudarte a reconectar contigo.

No se trata de cumplir estándares, sino de sentirte cómoda, presente y reconocerte como persona, además de mamá.

Sentirte bien contigo es un proceso, no una meta perfecta

Recuperar el bienestar personal no ocurre de un día para otro. Es un camino hecho de decisiones pequeñas, repetidas con constancia. Algunos días será más fácil, otros no tanto, y eso también está bien.

Cuidarte no te aleja de tu rol de mamá, lo fortalece. Cuando tú estás mejor, todo a tu alrededor también lo está. Escucharte, atenderte y priorizarte de vez en cuando es una forma profunda de amor propio… y también de amor hacia quienes te rodean.

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Jazmin M.I
Jazmin M.I
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