¿Te sigues poniendo excusas? Así puedes cumplir tus propósitos este año

Compartir en Redes Sociales

Comparte en Redes Sociales

Mujer Informa 08/01/26

Empieza el año con toda la intención… y de pronto pasan los días. “Es que no tuve tiempo”, “es que esta semana fue pesada”, “es que ya fallé una vez”. Las excusas se vuelven automáticas y los propósitos se quedan en pausa.
La buena noticia: dejar de ponerte excusas es una habilidad que se puede entrenar. Y este puede ser el año en el que sí te cumplas.


¿Por qué nos ponemos excusas (aunque sí queremos cambiar)?

Las excusas no aparecen porque seas floja o desorganizada. En realidad, suelen estar ligadas a emociones profundas como el miedo al fracaso, la inseguridad o la baja autoestima.
Cuando un objetivo implica esfuerzo, constancia o salir de la zona de confort, el cerebro activa mecanismos de defensa para evitar la incomodidad.

En pocas palabras: las excusas protegen al ego, no a tus sueños.


El cerebro ama lo conocido (aunque no te haga bien)

Cambiar hábitos significa gastar energía mental. Por eso, aunque quieras mejorar tu salud, tu economía o tu rutina, tu cerebro prefiere seguir haciendo lo mismo de siempre.
Las excusas funcionan como una salida rápida para no enfrentar ese desgaste inicial. Reconocer esto te permite dejar de pelear contigo y empezar a trabajar a tu favor.


Fíjate en cómo te hablas: el “es que” sabotea más de lo que crees

El lenguaje interno importa. Mucho.
Cada vez que dices “es que”, le estás quitando responsabilidad a tu acción.

  • No es “es que se me hizo tarde”.
  • Es “no me levanté a tiempo”.

Hablarte con honestidad cambia la narrativa: pasas de sentirte víctima de las circunstancias a ser protagonista de tus decisiones. Y eso, aunque incomode al inicio, empodera.


Reemplaza creencias limitantes por acciones concretas

Frases como “yo nunca soy constante” o “a mí no se me da eso” refuerzan el ciclo de excusas.
Cámbialas por acciones simples y directas:

  • En lugar de “no soy buena para hacer ejercicio” → “hoy camino 10 minutos”.
  • En lugar de “siempre abandono” → “solo voy a hacerlo hoy”.

El cerebro entiende mejor las acciones claras que las promesas abstractas.


Haz un diario de excusas (sí, escríbelas)

Puede ser en tu celular, una libreta o notas rápidas. Cada vez que detectes una excusa, anótala.
Con el tiempo vas a notar patrones: horarios, emociones, situaciones o personas que disparan tus pretextos.

La consciencia es incómoda, pero poderosa. Lo que se hace visible, se puede cambiar.


Encuentra el miedo detrás de la excusa

Casi siempre, detrás de un “mañana empiezo” hay un miedo escondido:

  • Miedo a fallar
  • Miedo a no ser suficiente
  • Miedo a decepcionarte
  • Miedo a que sí funcione y tener que sostenerlo

Aceptar ese miedo, en lugar de huirle, te libera. No se trata de dejar de sentirlo, sino de avanzar con todo y miedo.


Usa las excusas a tu favor (sí, también se puede)

Cambia el “empiezo el lunes” por una excusa positiva:
“Solo lo hago hoy”.

  • No es dejar el azúcar para siempre, es una comida.
  • No es entrenar todo el mes, es hoy.
  • No es cambiar tu vida, es dar un paso.

Los grandes cambios se construyen con acciones pequeñas sostenidas, no con motivación eterna.

Dejar de ponerte excusas no significa exigirte perfección. Significa dejar de mentirte con suavidad y empezar a elegirte con intención.
Este año no tiene que ser el más disciplinado, pero sí puede ser el más honesto contigo. Y desde ahí, todo cambia.


Comparte en Redes Sociales
Jazmin M.I
Jazmin M.I
Artículos: 1448

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete y recibe las noticias más recientes de Mujer Informa

Escanea el código